Estado,sociedad y educación.

No puede hablarse de Estado sin relacionarlo con la sociedad, estos dos conceptos  fueron analizados a lo largo del tiempo  desde las  distintas perspectivas de varios pensadores, según Oszlak  “la formación del Estado es un aspecto constitutivo del proceso de construcción social (…) en el cual se van definiendo los diferentes planos y componentes que estructuran la vida social organizada” [1]

A partir de ese proceso de construcción social, el autor plantea la conformación de una instancia política  que unifica a dominación de la sociedad y la materialización de la misma, organizando así un conjunto de instituciones que permiten su ejercicio de dominación política.

“El Estado es entonces relación social y aparato institucional.”(Oszlak,(1999): La formación del Estado Argentino)

Oszlak postula que el proceso de formación del Estado puede verse como un proceso de adquisición de determinados atributos que conforman la estatidad. Esto significa que los Estados para su construcción social e histórica van adquiriendo, una serie de atributos que les serán útiles para llevar adelante sus objetivos y finalidades:

  • Capacidad de externalizar su poder, a partir del reconocimiento de la soberanía estatal por parte de los otros Estados;
  • Capacidad de institucionalizar la autoridad, es decir, de ejercer efectivamente el monopolio de los medios legítimos de coerción.
  • Capacidad de diferenciar su control, a través del desarrollo de un sistema de administración burocrática profesional y autónoma para extraer y asignar los recursos de la sociedad civil, profesionalizado y con control sobre sus actividades
  • Capacidad de internalizar una identidad colectiva, generando un sentimiento de “pertenencia” y creando los lazos de solidaridad para responder sólo a ese Estado[2]

Estos atributos definen a un Estado nacional, este mismo surge en correlación de  una sociedad civil que todavía no ha constituido el carácter de sociedad nacional. Así mismo el  autor también plantea la necesidad de condiciones materiales para poder hacer posibles la conformación de un mercado, “de una economía capitalista”, para el tal condición es  necesaria para  la construcción de un Estado nacional.

De esta forma la estructuración, el origen, expansión, diferenciación y especialización de las instituciones estatales son el resultado de tratar de resolver las distintas problemáticas o cuestiones de la sociedad, que a lo largo de los distintos procesos, fueron cambiando para llegar a una supuesta organización nacional.

Como dice Oszlak  “El grado de consenso o coerción implícito en estos actos de apropiación depende de la particular combinación de fuerzas sociales que los enmarcan. Pero en todo caso, siempre se hallan respaldados por alguna forma de legitimidad, derivada del papel que el estado cumple como articulador de relaciones sociales, garante de un orden social que su actividad tiende a reproducir”.

El “orden” era la condición que posibilitaría el progreso, por lo que era necesario imponer una nueva forma de organización social en todo el territorio en conformidad con el nuevo sistema de producción, sus relaciones y fuerzas productivas. El orden posibilitaría el progreso, y este a la economía, por lo que el orden excluiría a todos aquellos elementos que pudieran obstaculizar el progreso.

En “Espíritus de Estado”, Bourdieu comienza planteando al Estado a partir de la duda ya que según este, ha constituido las principales teorías de pensamiento a las que creemos contribuir. Esto nos lleva a pensar que cuando creemos estar analizando el Estado, en realidad estamos siendo pensados por este mismo estado.

Hasta aquí hemos visto que el Estado es una estructura política y organizada, a partir de diferentes atributos  sobreponiéndose a la sociedad y en paralelo siendo parte de ella. Tal es así que para Bourdieu “el Estado es una X (a determinar) que reivindica con éxito el monopolio del uso legítimo de la violencia física y simbólica en un territorio determinado y sobre el conjunto de la población correspondiente.[3]

Bourdieu se propone reconstruir la génesis del Estado como un proceso de concentración de diferentes tipos de capital: de fuerza física, económico, informacional, jurídico y simbólico. La concentración de estos diferentes tipos de capital  acompañada por la  emergencia de un capital estatal que,  según el autor, le permitirá al Estado, como campo de poder relativamente autónomo, imponerse sobre el resto de los campos.

En este concepto entra otra vez el papel del Estado en relación a la necesidad de poner un orden, de imponerse, de controlar.

Para Bourdieu el Estado tiene el monopolio legítimo de la violencia física y simbólica, la violencia simbólica explica la dominación  de clases, los dominados piensan con las  categorías mentales heredadas de los dominantes, el Estado ejerce  esa violencia simbólica en la mente, creando distintas estructuras mentales,  formas de percepción y pensamiento.

Según este autor uno de los poderes mayores del Estado es el de producir e imponer, principalmente a través de la escuela, las categorías de pensamiento que aplicamos espontáneamente a cualquier cosa del mundo y al Estado mismo. Según Bordieu “La escuela es la escuela del Estado, donde se hace de los jóvenes criaturas del Estado”

Es por eso que para entender el proceso de concentración de poder del Estado, hay que comprender que la relación entre la sociedad y el mismo estado son  relaciones simbólicas, y los actos de sumisión, de obediencia, son actos cognitivos, impuestos, para  moldear las estructuras mentales.

La violencia simbólica, más la física y la económica, contribuyen a que las desigualdades en la sociedad se reproduzcan.

Pablo Imen  plantea que la clase dominante, sus intelectuales, sus voceros elevaron al rango de política de Estado un nuevo proyecto –que trascendía largamente un mero plan de gobierno- involucrando valores, discursos y prácticas que legitimaron hasta hoy la centralidad del mercado, la inevitabilidad del egoísmo y la desigualdad, la invalidez del Estado como promotor de la distribución más equitativa de la riqueza y el conocimiento.[4]

Para este autor, el neoliberalismo plantea que cada quien es lo que es por el azar, por herencia, eso sumado a que la escuela es una mercancía , la cual es comparada con la actividad industrial ,con una sociedad que apaña el orden conservador.

Su objetivo es  desmantelar dos aspectos: la configuración de un modelo de escuela común y la fuerte presencia del Estado en materia de garantías para efectivizar el derecho a la educación, se puede hablar entonces de un Estado “ desertor”, que tuvo como  discurso el “delegar en las familias, la sociedad y las provincias las responsabilidades por la educación pública”. Preservó, en cambio, el carácter clasista, sexista y racista de la escuela, promoviendo valores como: la desigualdad, egoísmo, competencia, un hombre  profundizó las regulaciones y fuertes controles sobre los trabajadores de la educación, “evaluando” promoviendo un modelo de trabajo docente más intensivo y más enajenado. Una consecuencia directa de este tipo  política fue un incremento de la desigualdad educativa.

Según Imen los valores de la política Neoliberal, promueven la preparación de jóvenes para un mundo caníbal.

La promoción de la competencia, las evaluaciones que asignaban su lugar a cada quien, la violencia autoritaria de la institución educativa y, a veces, de la propia figura docente en la relación con niños y jóvenes (…) no constituyen novedades neoliberales, sino que son constantes que operaron a través de la rotulación, los logros diferenciados, el fracaso escolar, así como la justificación de la desigualdad educativa desde la propia configuración de los Sistemas Educativos Nacionales. Esta afirmación vale para todos los sistemas educativos creados como respuesta a la demanda del propio orden capitalista.[5]

En el programa “Caminos de tiza” La Prof. Feldfeber explica que las políticas educativas guardan una relación profunda con con los sistemas políticos de los países. Habla de una trasformación que se debe dar, para poder hablar de la inclusión de ciertos sectores de la sociedad, sobre el papel de algunos docentes que también generan esas desigualdades, pensando que ciertos alumnos no merecen estar  en la escuela.

Entonces se podría decir que el sistema educativo según el modelo de Estado podría ser  entonces una herramienta con la cual el mismo, naturaliza el orden a través de la enseñanza;  aplica  una dinámica de desigualdad y, la imposición de una cultura de  obediencia, de sumisión   impone una violencia simbólica, despliega dispositivos de privación del conocimiento fenómenos de “fracaso escolar”, repitencia, exclusión etc. Como  También puede responder a un modelo social, que busca incluir, de cumplir con los derechos educativos  de la sociedad.

Las políticas y procesos de  inclusión, de democratización, implican la incorporación de los docentes como sujetos de política, teniendo en cuenta las realidades de cada región, escuelas, y comunidades.

Es en este punto en donde se podría debatir, el papel del Estado. La educación es un derecho, abarca todos los niveles hasta la universidad, el estado es el que debe de garantizar esa premisa.

Como país, en Argentina hemos acordado, a través de las leyes y normas que nos regulan, que la educación es un derecho, desde el nivel inicial hasta la universidad. Y que para garantizarlo, está el estado.

En estos tiempos que corren, en los cuales nos encontramos  con un estado que no garantiza la igualdad, la inclusión, un estado evaluador, que impone la violencia simbólica, que elimina las paritarias nacionales, que cierra programas culturales, de memoria histórica. Es necesario modificar las realidades desde nuestras propias prácticas, intentar introducir valores en  el ámbito educativo y contribuir a que todo esto trascienda las aulas.

descarga
“Un día los  pupitres florecerán” Frato

[1]  Oszlak, O. (1999): La formación del Estado Argentino. Planeta, Bs. As. Pag. 22

[2] Idem.

[3] Bourdieu, P. (1996). “Espíritus de Estado”, Pag. 7.

[4]  Pablo Imen, “La Escuela Pública Sitiada” Pag.1

[5] Idem, Pag.6

«La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas «expectativas colectivas», en unas creencias socialmente inculcadas» (Bourdieu, 1999c: 173)   

Picar en la cita literal para ver video!

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